
Desde el pasado día 3, Square Enix ha liberado la demo de Final Fantasy Resonance, la nueva iteración de una de las franquicias más conocidas del mundo de los videojuegos y que llegará en su versión completa el próximo 22 de octubre. Tras dedicarle algo más de cinco horas a completar todo el contenido que la demo tenía para ofrecer, en este artículo os voy a contar mis impresiones personales (y con solo leer el titular ya sabréis que me ha encantado).
He de decir que son un gamer de la vieja escuela. Pero vieja, vieja, vieja. Y, probablemente, la franquicia Final Fantasy es la que más ha marcado mi infancia y adolescencia. He de confesar que he completado todos y cada uno de los juegos (de hecho, también tengo unas 1100 horas al Final Fantasy XI y cerca de 2000 al Final Fantasy XIV, los dos juegos online de la saga), y muchos de ellos incluso los tengo Platineados.
Comprenderéis que, con este historial, este sea uno de los juegos que más me emociona de los lanzamientos de este año, pero también significa que tengo las expectativas muy altas y que soy bastante exigente con lo que tiene que ofrecernos.
La historia de Final Fantasy Resonance
Final Fantasy Resonance no tarda mucho en dejar claras sus intenciones: en los primeros compases nos presentan a la Archibruja, tan poderosa que es capaz de invocar a Bahamut, uno de los nombres más reconocibles de toda la saga. Aquí el juego nos deja clarísimo que estamos ante una entidad de un poder descomunal, casi divino, y podemos controlarla brevemente mientras va despachando enemigos prácticamente de un golpe.
Tras el prólogo, del que no vamos a decir nada más para no destriparos la trama, la historia nos lleva hasta Grandshelt, donde comenzamos a controlar a Rain y Laswell, dos caballeros y amigos que la infancia que forman parte de las fuerzas del reino. Lo que comienza como una misión relativamente rutinaria termina llevándolos hasta un conflicto mucho mayor, relacionado con los cristales que protegen este mundo y con fuerzas que parecen dispuestas a destruirlos.
A partir de ahí, Resonance comienza a desplegar una historia que resulta tremendamente familiar para cualquiera que lleve años siguiendo Final Fantasy: reinos amenazados, cristales, invocaciones, personajes misteriosos y jóvenes héroes que terminan involucrados en algo mucho más grande de lo que esperaban. A lo grande, como todo en los Final Fantasy, y lo que sí puedo deciros es que a mi me ha enganchado desde el primer minuto.
Un apartado artístico espectacular
Final Fantasy Resonance está hecho en Unreal Engine 5, pero con la estética conocida como 2D-HD, una técnica que combina personajes 2D píxel-art con entornos en 3D, y que queda genial. Uno de los primeros RPG en utilizarlo fue Octopath Traveler, y sin mucho miramiento Square Enix lo ha vuelto a utilizar en este juego.
Y, ¿qué queréis que os diga? A un Final Fantasy le sienta fenomenal. Los escenarios son ricos en detalles, con una iluminación maravillosa y unos personajes detallados a pesar del pixel-art.
Lo mismo sucede cuando salimos al mapa del mundo, de una forma parecida a como ya vimos en otros títulos de la saga como Final Fantasy IX (ya, ya sé que hay más que lo usan, pero para mi este fue uno de los más característicos).
Las mecánicas son puro Final Fantasy
Pero aparte de que el juego tiene una historia que engancha desde el principio y que tiene una estética que (para mi) luce espectacular, sin duda quien se haya pasado los anteriores Final Fantasy lo que va buscando en estos juegos son las mecánicas. Volvemos por supuesto al combate por turnos, con menús para seleccionar ataques, habilidades, hechizos y objetos (bueno, e invocaciones también).
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