
Corsair lleva ya varios años apostando muy fuerte por su ecosistema iCUE LINK, un sistema que ha conseguido simplificar bastante el montaje de equipos con varios ventiladores, iluminación RGB y refrigeraciones líquidas gracias a la posibilidad de conectar los distintos dispositivos entre sí y controlarlos desde un único System Hub. La familia TITAN ha sido uno de los mejores ejemplos de esta filosofía y, después de haber probado tanto la TITAN RX RGB original de 360 mm como su enorme variante de 420 mm, ahora tenemos entre manos su segunda generación: la Corsair iCUE LINK TITAN II 360 RX RGB.
La nueva Corsair iCUE LINK TITAN II 360 RX RGB sustituye directamente a la TITAN RX RGB y, aunque exteriormente mantiene una línea bastante continuista, internamente encontramos bastantes cambios. Corsair estrena una nueva bomba FlowDrive 2, ha rediseñado el radiador y la placa fría e incorpora los nuevos ventiladores RX II RGB con Unified Frame, además de mantener la iluminación RGB, el sistema CapSwap y, por supuesto, toda la integración con iCUE LINK. Su precio oficial en Europa es de 169,90 euros, así que vamos a ver qué nos ofrece esta nueva refrigeración líquida y, sobre todo, qué ha cambiado respecto a la generación anterior.
Corsair iCUE LINK TITAN II 360 RX RGB, características y especificaciones
| Característica | Detalle |
|---|---|
| Modelo | Corsair iCUE LINK TITAN II 360 RX RGB |
| Tipo | Refrigeración líquida AIO de 360 mm |
| Bomba | FlowDrive 2 |
| Placa fría | Diseño convexo optimizado para el contacto con el IHS |
| Pasta térmica | Corsair XTM70 preaplicada |
| Compatibilidad Intel | LGA 1700 / LGA 1851 |
| Compatibilidad AMD | AM4 / AM5 |
| Radiador | 360 mm con densidad de aletas optimizada |
| Ventiladores | RX II RGB Unified Frame |
| Rodamientos | Magnetic Dome |
| Tecnología ventiladores | Corsair AirGuide |
| Sensores | Sensores de temperatura integrados |
| Iluminación ventiladores | 24 LED RGB direccionables (8 por ventilador) |
| Iluminación bloque | 20 LED RGB direccionables |
| Iluminación total | 44 LED RGB direccionables |
| Control ventiladores | Sincronizado mediante iCUE |
| Personalización | CapSwap |
| Pantalla opcional | IPS de 5 pulgadas |
| Software | Corsair iCUE |
| Colores | Blanco / negro |
| Garantía | 6 años |
| Precio recomendado | 169,90 € |
La TITAN II 360 RX RGB es la sucesora directa de la TITAN RX RGB que analizamos hace un par de años, pero Corsair ha aprovechado el cambio generacional para modificar prácticamente todos los componentes relacionados con la refrigeración. El primero de ellos es la bomba, que pasa a utilizar el nuevo diseño FlowDrive 2. Según Corsair, esta segunda generación mejora la eficiencia de la bomba y mantiene un caudal elevado y estable con un menor nivel de ruido. El fabricante no proporciona en la documentación que nos ha facilitado cifras concretas de RPM, caudal o sonoridad para esta nueva bomba, así que no podemos compararla numéricamente con la FlowDrive original.
También se ha modificado la placa fría. Corsair utiliza ahora un diseño convexo pensado para conseguir un mejor contacto con el IHS del procesador y, especialmente, para cubrir correctamente los puntos calientes de las CPU AMD actuales. Esto no significa que sea una refrigeración exclusiva ni especialmente destinada a AMD, ya que sigue siendo compatible con Intel LGA 1700 y LGA 1851 además de AMD AM4 y AM5. De hecho, el kit de montaje para AMD viene instalado de fábrica. La placa llega además con pasta térmica Corsair XTM70 ya aplicada, por lo que para el primer montaje no tenemos que preocuparnos de comprar ni aplicar pasta térmica.
El radiador sigue siendo de 360 mm, pero tampoco es exactamente el mismo de la generación anterior. Corsair asegura haber optimizado la densidad de las aletas para aumentar la eficiencia térmica y conseguir un mejor equilibrio entre refrigeración y ruido. De nuevo, el fabricante no facilita en la documentación las dimensiones exactas ni el número de aletas por pulgada, así que preferimos no trasladar aquí las medidas de la TITAN original porque no podemos asegurar que sean idénticas.
Uno de los cambios más interesantes lo tenemos en los ventiladores. La TITAN II estrena los RX II RGB, segunda generación de los RX que ya utilizaba la primera TITAN, pero en esta ocasión los tres ventiladores forman un único conjunto que Corsair denomina Unified Frame. En lugar de tener tres ventiladores independientes montados uno al lado del otro, el RX360 II se comporta como un único módulo. Corsair asegura que esto ayuda a mantenerlos perfectamente alineados, reduce la posibilidad de que aparezcan vibraciones y, de paso, simplifica todavía más el cableado. En iCUE, de hecho, los tres ventiladores se reconocen como un único dispositivo y su velocidad se controla de forma sincronizada.
Los RX II mantienen los rodamientos Magnetic Dome y la tecnología AirGuide de Corsair, encargada de dirigir y concentrar el flujo de aire. También incorporan sensores de temperatura que podemos consultar desde iCUE. Cada ventilador cuenta con ocho LED RGB direccionables, por lo que tenemos 24 LED en el conjunto RX360 II, a los que debemos sumar otros 20 situados en la cubierta de la bomba. En total, esta TITAN II cuenta con 44 LED RGB direccionables, todos ellos configurables desde iCUE.
Finalmente, Corsair mantiene CapSwap, uno de los elementos más interesantes de la TITAN original. La cubierta superior del bloque se puede sustituir por otros módulos compatibles y, en esta generación, tenemos además la posibilidad de instalar posteriormente la nueva pantalla IPS de 5 pulgadas de Corsair. Esta pantalla no viene incluida con el modelo que estamos analizando y se vende por separado por 89,90 euros, pero nos permite convertir la TITAN II RX RGB en una solución mucho más llamativa sin necesidad de sustituir toda la refrigeración.
Análisis externo
La Corsair iCUE LINK TITAN II 360 RX RGB viene embalada en una caja de cartón bastante alargada en la que Corsair mantiene la estética habitual de sus últimos productos, combinando el negro con su característico amarillo. En la parte frontal tenemos una imagen a todo color de la refrigeración, junto con el nombre del modelo y los logotipos de Corsair e iCUE LINK. En nuestro caso estamos analizando la versión blanca, aunque Corsair comercializa también esta misma refrigeración en negro.
En uno de los laterales encontramos además un resumen bastante completo de sus especificaciones, algo que nos permite hacernos una idea de lo que tenemos entre manos antes incluso de abrir la caja.
Al abrirla nos encontramos con la refrigeración y todos sus accesorios perfectamente protegidos dentro de una estructura de cartón moldeado. Corsair separa las diferentes piezas en bolsas y pequeños compartimentos, mientras que el conjunto formado por radiador y bloque queda protegido para evitar golpes durante el transporte.
Además de la propia refrigeración, Corsair incluye todo lo necesario para instalarla en las plataformas compatibles. Tenemos los diferentes kits de anclaje, tornillería para el radiador y los ventiladores, cables iCUE LINK, cable USB, cable de tacómetro, el System Hub y la documentación. El anclaje para AMD AM4/AM5 viene instalado de fábrica en el bloque, mientras que para Intel encontramos tanto el bracket como el backplate necesarios para LGA 1700 y LGA 1851.
Precisamente uno de los elementos fundamentales de esta refrigeración es el iCUE LINK System Hub. Se trata de una pequeña caja cuadrada de color blanco, siguiendo la estética de nuestra unidad, que actúa como centro de conexiones para los dispositivos LINK. Corsair ha mantenido un diseño muy sencillo, con el logotipo de la compañía en relieve en la parte superior y todas las conexiones repartidas por los laterales.
En sus laterales encontramos los dos puertos iCUE LINK, la entrada de alimentación, el USB y la salida de tacómetro. El hub recibe alimentación directamente desde la fuente mediante un conector PCIe de 6 pines y se comunica con el equipo mediante un USB 2.0 interno. El cable de tacómetro, por su parte, termina conectado a CPU_FAN en la placa base. Cada uno de los dos puertos LINK puede manejar hasta 12 dispositivos.
Una vez fuera de la caja ya podemos ver la TITAN II 360 RX RGB completa. Como cabría esperar de una AIO de 360 mm, estamos ante una refrigeración de dimensiones considerables, aunque visualmente resulta bastante limpia. El acabado completamente blanco afecta al radiador, ventiladores, tubos y bloque, mientras que Corsair utiliza algunos pequeños elementos negros para romper ligeramente la uniformidad.
El radiador mantiene la construcción habitual en este tipo de refrigeraciones, con un gran entramado de aletas encargado de maximizar la superficie disponible para transferir al aire el calor transportado por el líquido. En esta segunda generación, Corsair asegura haber optimizado precisamente la densidad de estas aletas para mejorar la eficiencia térmica y conseguir un mejor rendimiento con menores niveles de ruido.
Los laterales del radiador son completamente blancos y Corsair ha aprovechado esta superficie para colocar su nombre en una pequeña pieza decorativa. El acabado general es muy bueno y, al menos en nuestra unidad, tanto la pintura como las aletas presentan un aspecto uniforme y sin desperfectos apreciables.
Pero una de las novedades más evidentes de esta TITAN II la encontramos al darle la vuelta. Corsair ya no utiliza tres ventiladores RX independientes como en la generación anterior, sino los nuevos RX360 II RGB Unified Frame. Los tres ventiladores forman ahora un único conjunto, con un marco común que mantiene perfectamente alineadas las tres unidades.
No se trata únicamente de una decisión estética. El Unified Frame reduce el número de piezas independientes que tenemos que manejar, simplifica el cableado y, según Corsair, reduce la posibilidad de que se produzcan vibraciones entre los ventiladores. También permite mantener un flujo de aire más alineado. Los tres ventiladores son gestionados además como una sola unidad por iCUE, de manera que funcionan de forma sincronizada.
En los extremos del conjunto encontramos las conexiones iCUE LINK, que nos permiten integrar los ventiladores dentro de la cadena de dispositivos. Esta es precisamente una de las grandes ventajas del ecosistema de Corsair: no tenemos que sacar de cada ventilador los habituales cables PWM y RGB hasta la placa base o un controlador independiente.
Los RX II mantienen los rodamientos Magnetic Dome y la tecnología AirGuide de Corsair, además de incorporar sus propios sensores de temperatura. Cada uno dispone de ocho LED RGB direccionables, por lo que tenemos 24 LED repartidos entre los tres ventiladores. Los tubos salen desde uno de los extremos del radiador y cuentan con un recubrimiento trenzado blanco bastante grueso. Son suficientemente flexibles como para poder orientar el bloque una vez instalado, aunque mantienen la rigidez suficiente para no doblarse fácilmente sobre sí mismos. En la unión con el bloque tenemos además racores orientables, lo que nos permite ajustar bastante bien la posición de los tubos dependiendo de dónde instalemos el radiador.
Llegamos así al bloque, otro de los elementos que Corsair ha revisado en esta segunda generación. Su diseño es bastante más elaborado que el de una AIO convencional y combina una estructura cuadrada con esquinas muy redondeadas. En la parte superior tenemos una cubierta translúcida recorrida por diferentes líneas, con el logotipo de Corsair situado en el centro.
Debajo de esta cubierta se encuentran 20 LED RGB direccionables, por lo que, sumados a los 24 de los ventiladores, tenemos un total de 44 puntos de iluminación que podremos controlar desde iCUE. La cubierta utiliza además el sistema CapSwap, de manera que podemos retirarla y sustituirla por otros módulos compatibles sin tener que desmontar ni cambiar la refrigeración completa. Entre las opciones disponibles está la nueva pantalla LCD de 5 pulgadas de Corsair, aunque este accesorio se vende por separado.
Al retirar la cubierta podemos ver la electrónica encargada de controlar la iluminación y las conexiones del bloque. En uno de sus laterales encontramos también el puerto USB Type-C destinado a los módulos CapSwap compatibles. Este conector no es necesario para el funcionamiento normal de la TITAN II RX RGB y Corsair indica específicamente que se utiliza cuando instalamos el módulo LCD.
En la parte inferior encontramos la placa fría, que en esta generación también ha sido rediseñada. Corsair utiliza una superficie convexa optimizada especialmente para conseguir un buen contacto con el IHS y cubrir correctamente los puntos calientes de los procesadores AMD, aunque el mismo bloque se utiliza también con las plataformas Intel compatibles.
La pasta térmica XTM70 viene aplicada de fábrica sobre la superficie de contacto, por lo que no necesitamos añadir pasta durante el primer montaje. En caso de retirar posteriormente el bloque, Corsair sí recomienda limpiar completamente la aplicación original y utilizar pasta nueva antes de volver a instalarlo.
En conjunto, la TITAN II 360 RX RGB mantiene perfectamente la estética de la primera TITAN, pero el nuevo Unified Frame consigue que el radiador tenga un aspecto todavía más limpio. Esto se nota especialmente en nuestra unidad blanca, donde apenas encontramos cables o elementos que rompan la uniformidad del conjunto. El bloque continúa siendo bastante llamativo incluso sin recurrir a una pantalla LCD y, gracias a CapSwap, siempre tendremos la posibilidad de modificar su aspecto más adelante.
Más allá de la estética, la sensación general que nos deja al tenerla en las manos es la de un producto muy bien terminado. No hemos encontrado defectos apreciables en la pintura del radiador, las aletas están bien protegidas y el recubrimiento de los tubos tiene un acabado cuidado. El nuevo marco unificado de los RX II también aporta bastante solidez al conjunto y elimina buena parte de las pequeñas separaciones que inevitablemente teníamos cuando colocábamos tres ventiladores independientes uno junto al otro.
Montaje
El montaje de la Corsair iCUE LINK TITAN II 360 RX RGB no cambia demasiado respecto a lo que ya vimos con la primera generación y, gracias al sistema iCUE LINK y al nuevo conjunto Unified Frame, resulta bastante más sencillo de lo que podría parecer al encontrarnos ante una refrigeración líquida de 360 mm. En nuestro caso hemos utilizado una plataforma AMD AM5, para la que el bloque ya viene preparado de fábrica con el sistema de anclaje correspondiente.
Lo primero que hemos hecho ha sido colocar el radiador en la parte superior de nuestra caja. Aquí tenemos que tener en cuenta las dimensiones propias de cualquier modelo de 360 mm y comprobar previamente que nuestra torre dispone del espacio suficiente. El conjunto RX360 II viene ya perfectamente alineado gracias al Unified Frame, por lo que no tenemos que montar y cuadrar tres ventiladores independientes antes de colocar el radiador.
En nuestro montaje hemos instalado el radiador en la parte superior de la caja, con los tres RX II expulsando el aire caliente hacia fuera. Como podemos ver en las fotografías, el conjunto queda perfectamente integrado y, una vez fijado, prácticamente lo único que vemos desde el interior son los tres ventiladores y el lateral del Unified Frame con los logotipos de Corsair.
Uno de los detalles que más se agradecen durante este proceso es precisamente el cableado. En una AIO convencional con tres ventiladores RGB tendríamos que lidiar con los cables PWM y de iluminación de cada uno de ellos, además de los correspondientes a la bomba. Aquí los tres RX II funcionan como un único dispositivo y se comunican mediante iCUE LINK, reduciendo considerablemente la cantidad de cables que tenemos que esconder detrás de la placa base.
Una vez colocado el radiador podemos pasar al bloque. Al tratarse de una plataforma AM5, primero tenemos que retirar los dos soportes de plástico que AMD instala alrededor del socket, pero mantenemos el backplate original de la placa base. A continuación colocamos el bloque sobre el procesador haciendo coincidir sus cuatro tornillos con las roscas del backplate.
La TITAN II trae pasta térmica Corsair XTM70 aplicada de fábrica, por lo que no tenemos que añadir nada antes de colocarla sobre el procesador. Para fijarla simplemente vamos apretando los cuatro tornillos poco a poco y siguiendo un patrón cruzado, alternando entre esquinas opuestas hasta que el bloque quede correctamente asentado. Es exactamente el procedimiento que recomienda Corsair para conseguir una presión uniforme sobre el procesador.
El resultado queda bastante limpio. El tamaño del bloque es considerable, pero en nuestra plataforma no invade los bancos de memoria y los racores orientables nos permiten dirigir los tubos hacia la zona que más nos interese. En nuestro montaje los hemos llevado directamente hacia el radiador superior, evitando dobleces demasiado pronunciados.
Además, al utilizar la versión blanca de la TITAN II, tanto los tubos como el radiador y los ventiladores mantienen la misma estética. La única parte que destaca especialmente es la cubierta del bloque, que incluso con el equipo apagado deja ver el diseño interno encargado de distribuir la iluminación de sus 20 LED RGB.
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