
En el mundo de la informática, no hay cosa más frustrante que un PC vaya lento. Mientras que muchos usuarios piensan que con cambiar la CPU es más que suficiente, antes de realizar una importante inversión de dinero, especialmente si también debemos renovar la placa base, podemos hacer unas actualizaciones mucho más económicos y que, sin duda, mejorarán significativamente el rendimiento del PC.
Es importante tener en cuenta que las actualizaciones que os mostramos a continuación no afectan a la gráfica, aunque si pueden mejorar ligeramente su rendimiento, no afectan de forma notable a la calidad que sea capaz de ofrecer.
Ampliar la memoria RAM
El mínimo de memoria RAM que le podemos pedir a un PC para funcione de forma fluida son 16 GB. Si bien es cierto que con 8 GB para tareas básicas es suficiente, siempre vamos a disfrutar de una mayor fluidez con el doble de memoria, especialmente si tenemos la costumbre de utilizar varias aplicaciones a la vez y llenamos el navegador de pestañas.
Si bien es cierto que la memoria virtual nos permite suplir la falta de memoria RAM, esta tiene la misma velocidad que la memoria RAM ya que está limitada a la que ofrezca la unidad de almacenamiento y, por lo general, es muy inferior a la cualquier memoria RAM, incluso DDR3.
Ampliar y/o liberar espacio en el SSD
Partiendo de la base de que ya deberíamos estar utilizando un SSD y no un HDD, por la sustancia diferencia de velocidad de escritura y lectura, es importante analizar la posibilidad de reemplazar la unidad por una de mayor tamaño para que el sistema tema espacio más que suficiente para cubrir sus necesidades de funcionamiento.
Si siempre estás trabajando al límite del espacio y tiene un mínimo de un 5% libre, el equipo funcionará de forma más lenta ya que tendrá la capacidad de realizar procesos de forma fluida.
Si reemplazar la unidad no es una opción, debemos hacer limpieza y eliminar todas las aplicaciones que no utilizamos, comprobar la carpeta de descargas y mover toda la información que no queremos perder a un disco duro externo o una plataforma de almacenamiento en la nube.
Revisar las temperaturas
El calor nunca se ha llevado bien con los componentes electrónicos. En el interior del PC se puede acumular una gran cantidad de calor procedente del disipador de la CPU y de la tarjeta gráfica, calor que debe extraerse al exterior (generalmente desde la parte trasera) para entre nuevo al interior (desde el frontal). De esta forma, se genera un flujo de aire perfecto que ayuda a reducir la temperatura de los componentes.
Cuando la CPU, GPU o incluso RAM o SSD, trabajan a una temperatura superior a la habitual, estos reducen su velocidad para evitar que se dañe, un efecto denominado thermal throttling. La mejor forma de evitarlo es añadiendo más ventiladores o cambiando la posición de estos en el interior del PC.
Para monitorizar la temperatura del PC podemos utilizar aplicaciones como HWiNFO, una aplicación gratuita disponible que podemos descargar desde su página web.
Utilizar un cable de red
Las redes Wi-Fi son la mejor opción de conectarse a un router cuando se trata de equipos diseñados para llevar siempre encima, ya sean smartphones, tablets o incluso portátiles. Sin embargo, para un PC de sobremesa es la peor opción que podemos utilizar, ya que no se trata de un equipo que movamos habitualmente.
Las redes Wi-Fi se ven afectadas por un gran número de interferencias, tanto de otras señales inalámbricos como de dispositivos electrónicos. Además, deben atravesar barreras arquitectónicas que restan calidad y velocidad a la señal. Si no tenemos el router pago al PC, podemos utilizar un PLC desde el router al PC para disfrutar de una mayor velocidad y sin interferencias.
Reinstalar Windows
Windows, al igual cualquier otro sistema operativo, modificar el registro cada vez que se instala una aplicación, cambios que, lamentablemente no se revierten cuando la desinstalamos. Con el tiempo, el registro de Windows se llena de líneas que hacen referencia a aplicaciones que no están instaladas que, junto con la basura en forma de archivos que dejan las aplicaciones (aunque las hayamos eliminado) no hacen más que ralentizar el equipo.
El único método que realmente funcione para liberar de basura Windows es hacer borrón y cuenta nueva, es decir, formatear la unidad y realizando una instalación limpia de cero. Si bien es cierto que es un proceso largo que invita a volver a instalar las aplicaciones que utilizamos habitualmente, es la mejor forma de mejorar el funcionamiento de Windows.
| Mejora Propuesta | Coste Aproximado | Impacto en Rendimiento | Prioridad Recomendada |
|---|---|---|---|
| Cambiar HDD por SSD NVMe Gen4 (1TB) | 60-80€ | Muy Alto (Tiempos de carga hasta 10x más rápidos) | Máxima |
| Ampliar RAM a 32GB DDR5 | 90-120€ | Alto (Mejora en multitarea y 1% lows en gaming) | Alta |
| Reinstalación limpia de Windows | 0€ (solo tiempo) | Medio-Alto (Restaura la fluidez original del sistema) | Alta |
| Optimizar refrigeración (ventiladores/pasta) | 20-50€ | Medio (Evita el thermal throttling y mantiene el rendimiento) | Media |
| Cambiar a cable Ethernet Cat6a/PLC AV2000 | 15-60€ | Situacional (Crítico para gaming online y descargas grandes) | Media |
Preguntas frecuentes sobre la mejora de rendimiento de un PC
¿Cuánta memoria RAM se recomienda para un PC en la actualidad?
¿Por qué un SSD casi lleno hace que el PC vaya más lento?
¿Qué es el 'thermal throttling' y cómo afecta a mi ordenador?
¿Es realmente superior una conexión por cable de red al Wi-Fi en un PC de sobremesa?
¿Cuál de estas mejoras ofrece el mayor impacto por el menor coste?
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