
Prácticamente todos los periféricos que encontramos en un ordenador ofrecen una serie de ventajas a la hora de elegir aquellos de mayor calidad. En un setup gaming por ejemplo encontramos que existen teclados y ratones con mejores especificaciones diseñados para un entorno competitivo. Con el monitor sucede lo mismo, pero hay muchas personas que caen en el error de comprar uno extremadamente caro sin un PC a la altura.
Cuando hablamos de las capacidades que tiene un ordenador para jugar nos encontramos con el hecho de que existen una gran cantidad de configuraciones distintas, algunas están diseñadas para jugar a títulos más básicos mientras que con otras el usuario puede ejecutar títulos hiperrealistas con un rendimiento muy alto. Para conseguir la mayor calidad de imagen posible es necesario tener en cuenta que no solo afecta el motor gráfico que utiliza el juego o las capacidades de un ordenador para moverlo, sino también la propia pantalla. Pero es por este mismo motivo que hay quienes pueden cometer el fallo de priorizar una pantalla de mayor gama mientras cuentan con un PC de menor potencia.
Esto puede causar una situación bastante frustrante para el usuario debido a que presentará distintos problemas, os explicamos cuáles son y cuándo merece la pena invertir realmente en un monitor de mayor gama.
Invertir en un buen monitor sin tener un PC a la altura es un gran error
Un ordenador orientado para gaming tiene una gran cantidad de requisitos que debe cumplir para lograr ofrecer un rendimiento óptimo, encontramos que cada juego está optimizado de una manera distinta por lo que una configuración que funciona perfecta con un título puede que en otro no lo haga. Esto además lo agravan algunos periféricos como el monitor, la resolución afecta en gran medida a esto ya que dependiendo de la resolución que ofrezca requerirá un PC con mayor o menor potencia, cuanto más alta sea más recursos consumirá. Este es un fallo que pueden cometer bastantes personas a la hora de montar su setup para gaming.
Optar por un monitor con una resolución 4K e incluso los modelos OLED de menor resolución os permitirá lograr una calidad realmente alta en vídeos y otro tipo de situaciones, pero en juegos es realmente exigente llegando a afectar directamente a los FPS que puede alcanzar un título y situándolos por debajo de lo que consideraríamos un buen rendimiento. Como ejemplo, un monitor 4K (3840×2160) tiene cuatro veces más píxeles que uno 1080p (1920×1080). Esto significa que, para mantener los mismos 60 FPS, una GPU necesita procesar aproximadamente un 400% más de información.
Esto es algo que también se aplica con aquellos modelos que tienen una tasa de refresco extremadamente alta, ya que conseguir una pantalla de 500 hercios puede parecer algo necesario para juegos competitivos como los shooters, pero siempre es necesario tener en cuenta que para aprovechar este tipo de periféricos también es necesario lograr alcanzar los 500 FPS en un juego. Es por este mismo motivo que lo ideal antes de comprar una pantalla está en verificar si vuestro ordenador está preparado para ello, si contáis con una gráfica de gama baja o media utilizar un monitor 4K es algo que no merece la pena, ya que si andáis cortos de presupuesto lo mejor es optar en mejorar las piezas del PC para poder acoplar un monitor de este tipo en un futuro.
Preguntas frecuentes sobre la elección de un monitor
¿Qué es más importante para jugar, un buen monitor o una buena tarjeta gráfica?
¿Cómo sé si mi PC es lo suficientemente potente para un monitor 4K?
¿Merece la pena un monitor de 240Hz si no juego a títulos competitivos?
Si mi presupuesto es limitado, ¿en qué invierto primero?
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