
Cuando una persona monta un ordenador muchas veces recurre a utilizar piezas nuevas, pero uno de los principales componentes que es común volver a utilizar son las unidades de almacenamiento. En el caso de los SSD encontramos que han evolucionado en los últimos años hasta convertir el M.2 en el estándar para muchos PC, pero estos PCIe tienen una serie de características únicas.
Dentro de los componentes que encontramos en un ordenador hay varios que muchas veces se pueden reutilizar para que la inversión a la hora de hacer grandes cambios no sea demasiado grande. Dependiendo de para qué utilice cada usuario el sistema hay varias piezas que pueden tener una nueva vida en un PC de nueva generación. Si hablamos de hardware como el procesador o la tarjeta gráfica dentro de un ordenador para gaming, nos encontramos con el hecho de que en la mayoría de las ocasiones son los dos componentes principales que se actualizan para lograr conseguir el mayor rendimiento posible.
Pero siempre debemos tener en cuenta que prácticamente todas las limitaciones dependen de la placa base, pero hay algunas bastante más exigentes que otras. Y es que muchas personas no conocen que, mientras un procesador no es compatible con una placa base que no incorpore una combinación de zócalo y chipset adecuado, los SSD PCIe sí que pueden integrarse en cualquier sistema que incorpora un puerto compatible.
Los SSD M.2 y las diferentes generaciones, qué debes saber sobre su funcionamiento
Desde hace tiempo una de las principales características que tienen los sistemas de almacenamiento está en su capacidad para funcionar en ordenadores con distinto hardware. Las limitaciones que encontramos en la gran mayoría de las ocasiones solo tienen que ver con el formato que permiten utilizar, si una placa base es antigua y no tiene un conector M.2 interno no se puede usar un SSD de este tipo a no ser que se haga a través de una carcasa externa. Pero en sí, todas las placas base que incorporan un puerto M.2 con la forma adecuada permiten conectar los dispositivos de distintas generaciones.
Esta retrocompatibilidad viene desde los SATA, los cuáles tenían las mismas limitaciones cuando se utilizaban generaciones anteriores con placas base más actuales y viceversa. El único detalle que debéis tener en cuenta está en las velocidades que alcanzarán estas unidades. Por ejemplo nos encontramos con que las unidades PCIe 3.0 tienen una velocidad máxima de lectura y escritura de 3.500 MB/s, por lo que si lo conectáis a un puerto PCIe 4.0 alcanzará las velocidades que tenga la propia unidad. Pero en la situación contraria, al conectar una unidad PCIe 4.0 en una placa base que soporta PCIe 3.0 encontraremos que habrá varias limitaciones.
En lugar de alcanzar los 7.500 MB/s de máximo que es capaz de ofrecer esta generación y que es prácticamente el estándar para los modelos de alto rendimiento, encontraremos que estará limitada a los 3.500 MB/s de PCIe 3.0, mientras que también aumentará la latencia. Esto en un entorno para gaming no es algo que se note demasiado, pero para otros aspectos que requieren una mayor velocidad como sucede al trabajar con aplicaciones de edición o modelado 3D, es un aspecto a tener en cuenta. Como podéis imaginar, esto también se aplica a todas las versiones, como PCIe 5.0.
Preguntas frecuentes sobre compatibilidad de SSD M.2
¿Puedo conectar un SSD M.2 de cualquier generación en cualquier placa base con puerto M.2?
¿Qué ocurre si instalo un SSD M.2 PCIe 4.0 en una placa base con puerto PCIe 3.0?
¿Y si conecto un SSD PCIe 3.0 en una placa base moderna con PCIe 4.0 o 5.0?
¿Cómo puedo saber qué generación de PCIe utiliza el puerto M.2 de mi placa base?
¿Afecta esta limitación de velocidad al rendimiento en videojuegos?
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