
Los sistemas informáticos han pasado por una gran cantidad de cambios para llegar hasta el punto en el que nos encontramos ahora, hemos podido ver cómo la evolución de los diversos componentes ha permitido crear ordenadores más potentes y en algunos casos más compactos. Pero hubo una época en la que la búsqueda por crear los portátiles gaming más potentes llevó a ciertas compañías a olvidarse de lo que significa el término portátil.
Uno de los principales motivos por los que podemos tener actualmente sistemas que además de ser compactos cuentan con un rendimiento realmente alto tiene que ver con la forma en la que se han logrado adaptar ciertos componentes a formatos mucho más pequeños. La mejora en términos de gráficos integrados, el cambio que han sufrido las gráficas dedicadas móviles, la aparición de los dispositivos de almacenamiento M.2 y una serie de implementaciones relacionadas con la refrigeración han permitido crear ordenadores portátiles realmente útiles, pero la búsqueda por ofrecer la potencia más alta en un sistema de este tipo es algo que se lleva intentado desde hace mucho.
El concepto de «portátil» se lo dejaron por el camino cuando crearon estos ordenadores
Todo el mundo conoce lo que es un ordenador portátil, el hecho de que exista un sistema capaz de ofrecer las ventajas que tiene un PC de sobremesa pero con todos los periféricos integrados y que además se puede llevar a cualquier parte gracias a que depende de una batería ha cambiado mucho la forma de trabajar, estudiar o jugar para una gran cantidad de personas. Y si hablamos de los modelos específicos para jugar la evolución que han tenido es realmente interesante ya que a diferencia de los utilizados para ofimática, los modelos gaming necesitan una potencia mucho mayor.
Esto realmente no es algo de última generación que apareció con la llegada de las APU de AMD ni con las gráficas móviles de NVIDIA, ya que hace muchos años diversas compañías hicieron prototipos de lo que pensaban que podría ser un portátil gaming, aunque se les olvidó que tenían que ser portables. Uno de los grandes ejemplos que podemos encontrar es el Acer Predator 21x, un modelo que tuvo una venta extremadamente limitada, no solo por el precio de 9999€ que tenía, sino también por incorporar una pantalla de 21 pulgadas, un teclado completo y por el hecho de que pesaba 8 kg.
Pero esta bestialidad que Acer lanzó en 2017 no fue ni mucho menos el único modelo que llama la atención ya que al final hace 8 años ya había modelos de portátiles gaming que eran completamente funcionales y tenían un tamaño más pequeño, por lo que fue más bien una forma de probar suerte. Pero en pleno 2008 no había tantas variantes para juegos y hubo una compañía a la que se le ocurrió presentar un «portátil» que pesaba 4 kg e incorporaba un Intel Core 2 Duo P8600 junto con una NVIDIA GeForce 9700M GTS de 512 MB.
Este modelo fue el Toshiba Qosmio X300-11L que llegó al mercado con un precio de 1800€ y que resultó ser bastante innovador teniendo en cuenta la época que era. Aunque no logró tener una fama tan grande debido a que durante estos años las consolas dominaban todo lo relacionado con los videojuegos, y teniendo dispositivos realmente portátiles como la Nintendo DS o la PSP tampoco fueron muchas las personas que optaron por gastarse tanto dinero en un ordenador que además resultaba bastante complicado de transportar.
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